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26 de abril de 2015

Hey, sister!

Intentar definir hermano con una sola palabra me ha resultado difícil, pero hay una que puede hacerlo a la perfección y que me gusta mucho. Un hermano es compartir. Compartir tiempo, risas, travesuras, juegos, secretos, peleas, ropa, genética (aunque esto no es indispensable), alegrías, tristezas, vida... Una de las mejores personas con las que puedes compartir tu vida es tu hermano.


Los hermanos y las no siempre idílicas relaciones fraternales han dado mucho juego en películas, libros y canciones. Empezamos.

La película. Hannah, Holly y Lee son tres hermanas muy unidas pero muy diferentes. Hannah es la mayor, triunfadora y pilar de la familia además de ser la hermana, madre y esposa perfecta. Holly es más sensible e insegura, sueña con ser actriz o escritora o quién sabe con qué. Lee es la menor de las tres; tuvo problemas con el alcohol y ahora vive con un pintor rudo e irascible mucho mayor que ella. Cuando algo va mal, las dos menores se apoyan en Hannah, cuya vida no es tan idílica como parece cuando conocemos que Elliot, su actual marido y Mickey, su ex-marido, están enamorados de sus otras hermanas.

Este lío de personajes, relaciones fraternales e idas y venidas sentimentales son los protagonistas de Hannah y sus hermanas, una película que solo podía ser obra de ese genio neurótico, que también aparece en el filme, llamado Woody Allen (1996).


El libro. Trata sobre la vida de cuatro hermanas, Jessica, Leonie, Mathy y Mary Jo y de su familia. A pesar de tratarse de una historia familiar sencilla repleta de situaciones previsibles, los miedos, amores, alegrías, secretos y desengaños de los personajes encajan de forma perfecta como las piezas de un puzzle que te engancha hasta su final.

Esta novela llena de personajes, donde los secundarios aparecen y desaparecen pero siempre dejan huella, expone de forma impecable la personalidad y acontecimientos que han marcado la vida de cada uno de ellos. Quizás nos identifiquemos con alguno o simplemente no tengamos la necesidad de hacerlo, pero su sencillez, humanidad y el amor que les mantiene unidos hacen de su historia un libro maravilloso llamado Cuatro hermanas (Jetta Carleton, publicado en 1962 y traducido al castellano en 2009).

La canción. Como siempre, terminaremos este post tan fraternal con música. Esta vez será con una canción que le encanta a una persona muy especial, a la que va dedicada la entrada de hoy. Me despido tarareando Hey brother (Avicii, 2013).



Ahora sí, la dedicatoria completa. Esta entrada va para todos los hermanos, primos o amigos que ejercen como hermanos y, sobre todo, para la mejor hermana del mundo, que es la mía y que en nada cumple años. Si tuviera que elegir una mejor hermana, sin duda y mil veces te elegiría a ti.

Feliz domingo para todos.


29 de marzo de 2015

Cuatro

El pasado miércoles se cumplieron cuatro años de la publicación de la primera entrada en este blog. Cuatro años en los que, como en la vida, ha habido de todo. Desde meses muy fructíferos en publicaciones a épocas de más sequía, con silencios más o menos buscados. Y, como decía en aquel arranque de esta aventura bloguera, se ha hablado de casi todo.

Para mí, errante siempre e inconstante a veces, cuatro años son muchos. ¿Hasta cuándo? Nunca se sabe. De momento lo único que puedo saber es que hoy, cuatro años y 250 entradas después, La pildorita sigue aquí.


La película. Aunque algunas críticas pretendían catalogarla como un reflejo fiel de las relaciones de pareja, tengo que decir que, en mi opinión, no lo es. Ello no quiere decir que no me gustara, al contrario. Es muy entretenida, su banda sonora es fantástica (adoro a Damien Rice) y te remueve algo por dentro, pero ciertas situaciones resultan menos creíbles quizás porque el ritmo de la película no te permite asimilarlas. Dan, Larry, Anna y Alice son los cuatro protagonistas de Closer (Mike Nichols, 2004), una película donde amor, infidelidad, pasión y celos son los ingredientes de un cóctel amargo y ácido, donde las relaciones se hacen imposibles porque nadie parece saber ni qué ni a quién querer.


El libro. Cuatro años tardó la autora en terminar su cuarta novela, una historia cotidiana sobre la vida de cuatro mujeres corrientes. Ana, Rosa, Marisa y Fran trabajan juntas en una editorial. Mientras elaboran un atlas de geografía vamos conociendo la vida de cada una de ellas. Sin tratar nada extraordinario nos vemos inmersos en sus amores, decepciones, sueños y desengaños. Mi libro de hoy sobre problemas comunes de mujeres corrientes se llama Atlas de geografía humana (Almudena Grandes, 1998).


La canción. Después de la película y del libro, me bajo de esta montaña rusa emocional de amores, desamores, anhelos y desengaños para subir a una nave espacial. Y me imaginaré viajando en el tiempo y a otro lugar, buscando un mundo nuevo y otra vida mejor. Como en la canción de hoy, Spaceman de 4 Non Blondes.



Gracias a los que habéis estado ahí durante estos cuatro años. Feliz domingo para todos.



22 de marzo de 2015

El baile de las almas


Aparentar tiene más letras que ser (Karl Kraus). 

Vivimos en un mundo de apariencias. Intentamos aparentar bondad, solidaridad y empatía pero la condición humana es caprichosa, egoísta y clasista. Según la época y en mayor o menor medida, siempre ha sido así. Hay personas dispuestas a todo, incluso a vender su alma si es necesario, por parecer ser algo que no son. Y personas sin alma capaces de permitir la humillación de otros porque su condición social les hace creerse superiores.


La película. Durante la Gran Depresión americana se organizaban inhumanos maratones de baile donde la única pareja ganadora era la que mayor tiempo resistía bailando. Estos bailes se disponían con dos finalidades. Para los concursantes, escapar de la miseria y desesperanza, reparar sus sueños rotos o recuperar las oportunidades perdidas ganando el premio final. Para los bien posicionados socialmente, divertirse y disfrutar del sufrimiento de los desesperados, como si de un gran espectáculo se tratara. Dramático.

En 1969 Sydney Pollack dirigió una de sus grandes obras y mi película de hoy, Danzad, danzad, malditos. Esta escena es sobrecogedora:



El libro. ¿De qué sirve tener mucho si no presumes de ello? Los Kampf, nuevos ricos en París tras un golpe de suerte en la bolsa, tienen todo lo que el dinero puede comprar. Pero les falta algo imprescindible para ellos, el reconocimiento de la alta sociedad francesa. Para conseguirlo organizan un baile con doscientos poderosos invitados. Un baile lleno de apariencias al que también asistirá la odiada prima Isabelle, una vieja malévola y fisgona a la que invitan porque si no invitamos a Isabelle, si no estoy segura de que al día siguiente [en mi familia] se morirán todos de envidia, ¡lo mismo me da que haya baile como que no! Pero no todos los Kampf comparten el mismo entusiasmo por el baile. Antoinette, la hija de catorce años constantemente ninguneada por su madre, encontrará la forma de vengarse.

El baile, de Irène Némirovsky, combina la difícil relación entre una madre y su hija, el ansia de reconocimiento social y las diferentes formas de buscar la felicidad con un final inesperado.


La canción. Y después de todo lo leído, ¿cómo recuperas tu esencia y vuelves a creer en el mundo? Puedes callar, puedes pasar, puedes fingir que te da igual... O puedes partirte en dos y negociar una de tus mitades. O haces de la rabia tu flor y con ella tu bandera. Total, hay tanto idiota ahí fuera... La canción de hoy es Sálvese quién pueda, de Vetusta Morla y la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia en el concierto benéfico ofrecido tras el terremoto de Lorca.




Feliz domingo para todos.



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